Archivo por meses: Febrero 2009

La Canción del Pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar sino vuela,
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,

en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento,
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega velero mío sin temor,
que ni enemigo navío ni tormenta,
ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas hemos hecho
a despecho del inglés
y han rendido sus pendones
cien naciones a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa sea cualquiera,
ni bandera de esplendor,
que no sienta mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

A la voz de “¡barco viene!” es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas yo divido
lo cogido por igual;
sólo quiero por riqueza
la belleza sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!, Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío.


Y si caigo, ¿qué es la vida?
Por perdida ya la di,
cuando el yugo del esclavo,
como un bravo sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

Son mi música mejor aquilones,

el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno al son violento,
y del viento al rebramar,
yo me duermo sosegado,
arrullado por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

José de Espronceda (1808-42)

Piet Hein

La Guerra de los Ochenta Años, que enfrentó a las provincias rebeldes de los Países bajos contra la Corona Española, por intentar que aceptaran el catolicismo como única religión, trajo consigo capítulos bélicos de lo más “atractivos”; personajes como el Duque de Alba, Alejandro Farnesio, Don Juan y Guillermo de Orange, y peripecias como la acontecida en la Batalla de la bahía de Matanzas (Cuba), donde los holandeses demostraron ser, una vez más, mucho más nobles que nosotros.
Allí, se hicieron con el control de 16 barcos de nuestra flota de indias, tras un cruentro cañoneo mutuo, y en vez de tomar prisioneros o matarlos a todos, robaron nuestras pertenencias para financiar la resistencia rebelde en Europa y dieron suministros necesarios a la flota española restante para que llegaran sanos y salvos a Cuba.
El artífice de esta obra de arte fue el almirante holandés Piet Hein, que fue nombrado héroe nacional al llegar al viejo continente. Astuto caballero donde los haya. Dando ejemplo. Viva él y su familia. Mis respetos.
(FOTO: Andy Simmons)

La Guerra de la Oreja de Jenkins y El Silencio de Inglaterra

“Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”

Paseaba el guardacostas español Juan León Fandiño por los mares de La Florida (posesión española en EEUU), cuando de repente se encuentra al Rebbeca (barco inglés) capitaneado por Robert Jenkins.

Tras abordarlo, Fandiño ordena a sus hombres a quitarle una oreja al británico, y al hacerlo le dice: “Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve“. Se van a casa enfadados y tras conocer la noticia en Inglaterra, su primer ministro Mr. Walpole, presionado por magnates de la City, declara la guerra a España, no sólo por esta anécdota sino para intentar acaparar nuevos mercados. Sigue leyendo

Tercios de Canarias

El actual Regimiento de Infantería Tenerife Nº 49, tiene sus orígenes en los mismísimos Tercios de Flandes.

En la primera mitad del siglos XVI, llegaron de la península 600 hombres bajo el mando del Capitán General de Canarias, D. Luis de Cuevas, para formar lo que en 1629 se llamó Tercio de Canarias, que tal y como les presento a continuación, luchó honorablemente en toda Europa, y mientras iban cayendo los originales peninsulares, el regimiento se fue componiendo de los nuevos canarios.

El Tercio de Canarias participó gloriosamente en:

“Guerra de Flandes” (1643): Batalla de Rocroy, donde queda prácticamente destruido.

“Defensa de la Isla de Tenerife” (1655): Rechaza los ataques del almirante inglés Drake y Capitán de Navío Stayner.

“Defensa de la Isla”(1705): Rechaza el ataque del Almirante inglés Genings.

“Defensa de la Isla”(1769): Rechaza el ataque del Almirante Windou en las playas de los Cristianos y la Orotava.

“Reconquista de Orán”(1732): Acción de la toma del Castillo de Mazalquivir y reconquista de Orán a los argelinos.

“Guerra del Rosellón”(1794-1795): Acciones de San Lorenzo de Muga. Sigue leyendo

Una visión inglesa de Trafalgar

Tras leer “When it happened” del británico George Chamier, que explica brevemente todos los capítulos más importantes de la historia de las islas, de entre ellos Trafalgar, descubro un detalle fundamental para entender la estupidez de haber sacado las flotas (francesa y española) de la bahía de Cádiz cuando sabíamos que Nelson estaba ahí fuera, en 1805.
Resulta que Napoleón llevaba tiempo riéndose de Villeneuve porque le creía cobarde e incapaz de enfrentarse a Nelson en una batalla naval.
La ironía de la vida colocó a Villeneuve al mando de las flotas hispano-francesas de la bahía, y tras conocer la noticia de que Nelson les estaba esperando, se armó de valor y decidió salir de Cádiz para ir en su busca y así redimirse ante Napoleón.
A pesar de que las órdenes eran que debían permanecer refugiados en la “U” de Cádiz, la verdad es que fue Nelson, y no el error de salir de la bahía, el que decidió el curso de la batalla, volviendo a demostrar lo maestro naval que era.
Ordenó a su flota a formar dos líneas paralelas que debían dirigirse directamente hacia la línea hispano-francesa, para así dividirla en tres partes, y tras recibir mucha caña hasta llegar a romper la línea, una vez rota los ingleses, mejor posicionados, destruyeron la flota napoleónica, una buena parte de la española, y se aseguraron el dominio de los mares durante al menos 100 años más.
Sin embargo, Nelson murió en Trafalgar, pero cuenta Chamier que antes de morir recibió la noticia de que había ganado la batalla, por lo que supongo, se fue a gusto, el hijo puta.
Sin duda nos tuvo que tener cariño, tras perder un brazo en Tenerife y morir contra los mismos en nuestros mares.
[En la foto, contemplamos la muerte de Cosme Damián Churruca, de los Churruca de toda la vida, personajes donde los haya].

Entrevista al Conde de Pozos Dulces

Ignacio de Jacob y Gómez, conocido tambien como Nacho Jacob recibe el codiciado premio "Pérsefone" que preside el Ilmo. Sr. D. Luis María Ánsón y Oliart de la Real Academia de la Lengua Española.

Ignacio de Jacob y Gómez, conocido tambien como Nacho Jacob recibe el codiciado premio “Pérsefone” que preside el Ilmo. Sr. D. Luis María Ánsón y Oliart de la Real Academia de la Lengua Española.

El Conde de Pozos Dulces está considerado por publicaciones de alto reconocimiento como uno de los asesores de imagen españoles más brillantes, actualmente gestiona la agencia de  relaciones públicas Jacob Fitzgerald que compagina con las labores de Presidencia del Instituto para la Excelencia Profesional del cual es fundador, a su vez, está reconocido como una de las 100 personas más influyentes de España. Sigue leyendo