Archivo por meses: Marzo 2009

Nazis en Canarias

“Esta urbanización está llena de nazis”

Así nos decían desde pequeño, sin yo tener mucha idea de quién había sido Hitler, Göring, Himmler o la santa madre que parió a Goebbels, el maestro de la propaganda.

Pero nunca me pregunté por qué estaría esa gente allí, en Tenerife, en las Islas Canarias. O quizás, caí en el error de que sería por el clima y el buen nivel de vida.

Sin embargo, la razón la encontré en un artículo de El País de 2008, en el que se explica que los arqueólogos y científicos nazis buscaban la verdadera raza aria en los restos de la Atlántida, que ni siquiera se sabe si existió o no, y Canarias (según ellos) era la parte meridional del continente sumergido, donde los guanches, presentaban signos arios como el color de la piel y las melenas rubias. Además, quedaron flipados con el modo de momificar a los muertos, en un intento de descubrir la cultura de los supuestos arios originales.
Al parecer, acabada la guerra y disuelto el ejército nazi, muchos de ellos trajeron a sus familias y se quedaron en Canarias, donde todavía viven y disfrutan de las islas sin hablar ni una palabra de español, cosa que también pasa con muchos ingleses, increíble símbolo de complejo de superioridad infundado, producido por una personalidad soberbia y digna de ser apaleada.
Otro artículo que explica en detalle la importancia de Canarias para los nazis es éste.

Tercios de Flandes: El Milagro de Empel

Resulta que el 8 de diciembre de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco de Bobadilla estaba completamente bloqueado por el Almirante Holak, entre los ríos Mosa y Waal, durante la Guerra de los Ochenta años.
Se agotaron las ropas y los víveres y el bloqueo se estrechaba cada día más. Los enemigos solicitaron a los tercios una derrota honrosa, pero la respuesta fue evidente:
«Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos».

Ante tal respuesta, Holak abrió los diques de los ríos para inundar el campamento español. Pronto no quedó nada más que el montecillo de Empel, donde se refugiaron los soldados del Tercio.

El puerto de Granadilla: Capitalistas vs Ecologistas

Probablemente muchos de los penínsulares no tengan noción alguna del debate que ha ocasionado la construcción del futuro Puerto de Granadilla en la isla de Tenerife, pero para captar vuestra atención les digo que si sale adelante, Canarias contará con un puerto que hablará de tú a tú con el puerto de Barcelona, Algeciras, Valencia o Bilbao, e incluso me atrevería a decir que los de la península igual perderían trabajo, al estabilizar con dicho puerto, el puente entre África y Europa en Canarias.

El caso es que aunque desde Bruselas dieron luz verde al proyecto “siempre y cuando se compense con otras medidas ecológicas”, parece que el peso social, que no de los partidos políticos, está haciendo que la balanza descienda a su favor. Son muchos los grupos ecologistas que desde el primer momento llenaron las calles y las playas de pintadas y grafitis en contra de la construcción (y luego hablan de respeto al medio ambiente), y todavía hoy siguen organizando manifestaciones ciudadanas en las que como siempre, las verdaderas cifras de asistentes acaban manipuladas.

Yo llevo años convencido de que Canarias no podrá vivir toda la vida del turismo. Soy de Tenerife, una de las islas más visitadas, y sé que en el norte no hace sol ni la mitad de los días del año. Aunque siempre quede el sur, la desventaja es que esa parte de la isla tiene poco que ofrecer, a parte de ocio. La gente se está dando cuenta, y visto que una semana en Canarias cuesta casi lo mismo que en Tánger, Túnez, Cuba, República Dominicana y a veces Cancún, ¿por qué van a venir a Canarias?

Por eso creo que es el momento de explotar otros horizontes, convertirnos en algo más grande, competir con grandes ciudades portuarias del mundo, y colocarnos, de una vez, como puente comercial entre Europa y África. Si para ello hace falta un puerto gigante como el propuesto para Granadilla, yo estoy de acuerdo, siempre y cuando sea Bruselas quien dicte los requisitos y no los políticos canarios, que sólo quieren sacar tajada a toda costa, nunca mejor dicho.

¿Es que acaso el progreso económico y el respeto al medio ambiente no son compatibles? Pues claro que sí.

Si al final se demuestra que lo que perderíamos en Granadilla es verdaderamente importante, pues que se haga en otro sitio, pero ante la noticia de que mientras nosotros discutimos hay otros países como Portugal, Marruecos y Cabo Verde que nos quieren quitar el puesto, no estamos para perder el tiempo.

El progreso económico, el crecimiento de las ciudades, de la industria y de la infraestructura, pienso que es inevitable. ¿Qué pasaría si dentro de 50 años Canarias permaneciera igual que ahora? Pues que nos daríamos cuenta de que nos hemos quedado atrás, que no hemos avanzado, que todo sigue igual.

Hay que pensar en el futuro pero esto no quiere decir que debamos masificar las islas de manera irresponsable. Estoy de acuerdo con los ecologistas en el sentido de que hay que tener en cuenta a la naturaleza, pero ella no puede significar un obstáculo constante al avance y al progreso. Si tenemos que acabar con un paraje natural, pues invertamos en otro, y así consecutivamente, y siempre y cuando valga la pena.

Tal y como dice Juan Manuel Bethencourt (Director del Diario de Avisos), “Es posible que no esté clara la necesidad ni la conveniencia del proyecto. Vaya por delante, a modo de confesión del firmante, que si el periodista tuviera que decantarse al respecto diría que el puerto no es necesario, pero sí conveniente para Tenerife. Pero más allá de la consideración libre y personal de cada uno, hay un concepto que jamás debería ser objeto de negociación: ese debate sobre argumentos tiene que existir. El puerto de Granadilla no es ni mucho menos un hecho aislado y excepcional. Es uno más de los múltiples ejemplos de difícil o imposible convivencia entre el progreso económico y el medio natural, que es, por otro lado, uno de los debates clave que tiene sobre la mesa la propia sociedad del Archipiélago”.

Más allá de todo esto, ¿dónde se nos ha olvidado la ambición? Siempre nos estamos quejando de que no se nos tiene en cuenta y ¿vamos a rechazar grandes proyectos como éste incluso cuando fue aceptado por Bruselas en 2006?

A parte de equipararnos a Barcelona, Algeciras, Valencia y Bilbao, este futuro puerto permitirá explotar nuestra situación estratégica de cara a África, América del Sur, la costa Este americana y el continente europeo. Según cifras de http://www.mgar.net/granadilla.htm sólo el mercado africano mueve 4 millones de contenedores al año, por lo que consiguiendo tan sólo una octava parte del mismo moveríamos al año unas 500 mil unidades de mercancía contenerizada. Este potencial de negocio con África, con el que el puerto de Granadilla se convertiría en la central de distribución de mercancía a su costa nor-occidental, llegaría a suponer una cifra de negocio anual de 50 millones de euros.

En el link anterior uno puede informarse acerca de los pros y los contras de la construcción, y así poder formarse una opinión propia consolidada. Estoy seguro de que este proyecto tiene multitud de intereses políticos y económicas tras de sí, pero esto ocurre con todas las construcciones, por lo que no es razón suficiente como para obstaculizar la obra.

Ha llegado el momento de decidir, que ya llevamos años debatiendo, y como en todos los casos hay gente a favor y en contra, quizás se debería realizar un referéndum, y que decida el pueblo canario como una verdadera democracia. La pena, es que no todo el mundo está interesado en el tema, ni mucho menos informado. Esperaremos ansiosos el resultado de la contienda.

La Guerra de los 80 años

Si en España guardamos cierto rencor a Francia por intentar invadirnos y ocupar nuestro territorio durante seis años (lo que tardamos en echarles), es lógico entender cómo nos miran desde los Países Bajos, donde todavía hoy se le dice a los niños que “si no se portan bien vendrá el Duque de Alba”, en vez del coco.

La Guerra de los Ochenta años, o Guerra de Flandes, enfrentó a las diecisiete provincias de los Países Bajos contra su soberano, el Rey de España. La rebelión comenzó en 1568 y acabó en 1648, cuando por fin se les reconoció como independientes.
El mantenimiento de La guerra de los Ochenta años, que duró tantos años como su nombre indica, acabó hundiendo a la economía española, provocando sucesivas bancarrotas y dinamitando la imagen de todos los españoles. (durante esta guerra nació la Leyenda Negra).
Pero hay otra forma de verlo. Una forma que tenga en cuenta la política de la época, la amenaza de guerra y la contextualización. ¿Alguien puede dudar de la importancia geoestratégica de Flandes para un imperio como el español, con la cantidad de enemigos que había creado? Significaba una amenaza constante para Inglaterra, otra para Francia;  colocaba a España a las puertas del Sacro Imperio Romano Germánico y era el pasillo también, para entrar en Alemania por el norte.
No obstante, allí nunca se quiso a España y debió haber rectificado antes de perder todos los hombres que perdió, sin ni siquiera mencionar el dinero. Pero parece que la culpa de todo la tenía la herencia de un gran rey, Carlos I, que heredó todos esos territorios por via paterna (Habsburgo), y que decidió cederlos a su hijo tras abdicar en él, dos años antes que la rebelión, en 1556. A Carlos I le respetaban, porque era un rey políglota y de gentes, pero no hicieron lo mismo con Felipe II, pues no hablaba su lengua y además se empeñó en convertirles al catolicismo, de manera intransigente, cuando estaba clarísimo que eran calvinistas, no querían a su soberano, no querían tener nada que ver con España y ni mucho menos con sus curas.
Pero de nuevo, si contextualizamos y nos ponemos en la piel de Felipe II, nos damos cuenta de que él y toda su gente, familia e incluso mascotas, estaban convencidos de que España debía ser el guardián del Catolicismo en Europa, por mucho que ahora esto nos parezca una necedad. Lo comprendamos o no esto era así.
Este periodo de tiempo aglutina más de 19 batallas, cada una de las cuales pudiendo ofrecer folios y folios de información, siendo de las más importantes el Asedio de Breda, la Batalla de Rocroi, Jemmingen, Haarlem, Ostende, Amberes y demás.
Sin duda especial mención merecen también personajes de la época como el tercer Duque de Alba, Alejandro Farnesio, Guillermo de Orange, Ambrosio Spínola, Isabel I de Inglaterra y un sinfín de otros nombres a los que tendría que dedicar alguna pequeña biografía, por la cantidad de cosas que tienen que contar.
Esto ha sido sólo una pequeña reflexión de lo que allí aconteció, que tiene como objetivo persuadir a los realmente interesados a que sigan investigando, porque es una guerra, lastimosamente, apasionante.

Poderoso Caballero es Don Dinero

Madre,
yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.

Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,Y
es en Génova enterrado.

Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.

Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.

Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.

Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Don Francisco de Quevedo