Alfonso XIII: 1923-1941

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Alfonso XIII: 1923-1941

En mi último artículo hablé de los primeros años de vida y reinado de Alfonso XIII. Pues bien, en este segundo artículo me propongo resumir mis impresiones de la segunda mitad de su reinado y vida. Hablo de reinado y vida de forma conjunta pues ante todo, alguien que nace rey nunca deja de serlo, al menos, no a sus propios ojos.

Miguel Primo de Rivera llegó al poder tras haber dado un golpe de Estado  el 13 de septiembre de 1923. Teniendo en cuenta que Primo de Rivera presentó su régimen como algo transitorio y que no tenía la intención de suprimir las libertades constitucionales no era de extrañar que el Rey Alfonso XIII viese con buenos ojos la irrupción del militar en el ya quebrado y criticado sistema turnista. Es más, hasta el pueblo llano fue partidario del régimen dictatorial al cual se le asignó el nombre de la “dictablanda”, pues en un principio las intenciones del militar eran buenas. Sus objetivos iniciales eran  barrer la vieja clase política caciquil, instaurar el orden entre las diferentes clases sociales y liquidar de un plumazo el ya renqueante problema africano.

Según fueron pasando los meses la situación del  país fue mejorando y el orden social se restableció. A esto hay que sumar que Primo de Rivera la daba al Rey lo que el viejo orden turnista le quitaba y esto no es otra cosa que tiempo. El Rey podía hacer así lo que siempre había deseado: dedicarse a los deportes y a las mujeres, pues la política era algo que le aburría y le exasperaba.

Varias fueron las amantes oficiales del Monarca durante su reinado, destacando por encima del resto Carmen Ruíz de Moragas, una actriz de teatro “impuro”, con quien el Rey tuvo un hijo bastardo al que llamaron Leandro Ruíz. Pero hubo más amantes, tantas que las crónicas no se ponen de acuerdo. Entre ellas, cabe también destacar a una sirvienta de palacio que se encargaba de la educación de sus hijos con quien también tuvo un hijo ilegítimo.

Por fin era el Rey un hombre “libre” y sin ataduras políticas. Por fin, a la manera en que nuestro monarca, Juan Carlos I, ejerce hoy sus labores de monarca, Don Alfonso reinaba pero no gobernaba. He aquí la razón por la cual el Rey comenzó a ensalzar la obra de la Dictadura, atacando con dureza y desprecio a los antiguos grupos políticos  y despreciando el antiguo régimen constitucional. Y he aquí  el mayor error del Monarca ya que ante los propósitos del Dictador para instaurar la Dictadura hasta 1929, Don Alfonso no supo decir que no pese a que el orden social ya estaba restaurado y los problemas de Marruecos ya habían sido solventados en 1926.

Esta fue la razón por la cual aquellos hombres con poder, que en el pasado le habían apoyado dejaron de serle fieles y se convirtieron al republicanismo. Aquellos antiguos políticos monárquicos que durante seis años se vieron ignorados y despreciados por el Rey serían el elemento detonante fundamental del exilio de nuestro Rey.

Las elecciones del 31 no fueron más que una escusa para enviar al Rey a un destierro pactado, al exilio romano donde Don Alfonso perecería. Según la argumentación republicana el Rey ya no tenía el apoyo del pueblo porque las candidaturas republicanas habían sido las ganadoras en las capitales de provincia. Hecho que aprovecharon para convertir aquellas elecciones en un plebiscito a favor de la República. Y que, no obstante fue una farsa, ya que meses después, cuando se hizo el recuento total con los votos de los pueblos y villas de España el número de concejales monárquicos fue claramente superior.

Al día siguiente de las elecciones el “comité revolucionario” repartió un manifiesto propugnando la proclamación de la República y pidiendo el abandono del poder por parte de Alfonso XIII. Abandonado por todos, Alfonso XIII, tuvo que aceptar las recomendaciones de Romanones y huir del país. Antes de marcharse Don Alfonso firmó un manifiesto al país en el que reconocía sus errores y rechazaba imponer su autoridad para evitar la guerra civil, aunque no por esto renunciaba al trono ni estaba dispuesto a abdicar.

En los primeros años del exilio intentaría restaurar la monarquía pero sus planteamientos chocaban frontalmente con la mayoría de los grupos alfonsinos. Así pues, desde la distancia y a su manera, Don Alfonso se encargó de mantener viva la llama de la restauración.

En el exilio no vivió como un Rey pues la mayor parte de su dinero se encontraba en España. Conviene recordar que ni los mayores detractores del Rey pudieron demostrar que su patrimonio personal fuese excesivamente cuantioso, a pesar de las exhaustivas investigaciones que llevó a cabo el régimen republicano. En sus últimos años de vida las tragedias acaecieron sobre la familia real. Primero el accidente de tráfico del hijo de Don Alfonso, Gonzalo y más tarde, la muerte del primogénito, también de nombre Alfonso, quien había renunciado a sus derechos como heredero tras haber contraído matrimonio morganático con la cubana Edelmira San Pedro. Tras todas  las tragedias vividas la muerte visitó al que había sido Rey de todos los españoles el 12 de febrero de 1941 en la ciudad de Roma. Un hombre de Estado y un Rey del pueblo, que descansa desde principios de los años ochenta en donde siempre debió descansar, el panteón de los reyes del monasterio del Escorial.

Me quedo con estas palabras que escribió en su manifiesto de exilio el 14 de abril:

“Un Rey puede equivocarse y, sin duda, erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró siempre generosa con las culpas sin malicia”

Alfonso XIII, Rey de España

By | 2010-07-13T18:07:38+00:00 julio 13th, 2010|Biografías, Historia General|2 Comments

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Licenciado en Periodismo por la San Pablo CEU de Madrid, Máster en Periodismo por la LSJ de Londres, Máster en Diseño de Páginas Web por Azpe Informática, diplomado en HTML, CSS, SEO y SEM en la ULL, Christian Crossing-Taylor disfruta escribiendo sobre marketing digital e historia. Es director de Online Marketing Dream y lleva las cuentas de varios clientes.

2 Comments

  1. Joaquín 14 julio, 2010 at 9:16 pm - Reply

    Hola, quería comentar una cosa, Leandro Fernandez de Moratín no era hijo de Alfonso XIII, de hecho el dramaturgo y poeta nació mas de un siglo antes que el rey… Será Leandro de Borbón, el que está ahora de plató en plató como el «tio Leandro». Saludos!

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