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Batalla de Mactán – Muerte de Magallanes

Batalla de Mactán Muerte de Magallanes

Batalla de Mactán – Muerte de Magallanes en Filipinas

Hoy me he decidido a hablar sobre la Batalla de Mactán (27 Abril-1521, Filipinas) y no precisamente porque haya sido una de dimensiones gigantescas sino porque su importancia radica en que en ella murió uno de los mejores navegantes de la historia: Fernão de Magalhães (Magallanes).

Además, he podido comprobar que las versiones acerca de la muerte exacta de Magallanes se contradicen. Como explicaremos más tarde, las versiones de los Filipinos por un lado y de Antonio Pigafetta por otro, no coinciden. Pigafetta era un explorador, geógrafo y cronista veneciano que estuvo en todo el viaje y que llegó vivo. Al regresar terminó sus escritos sobre todo el viaje de Magallanes y la posterior vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano. Pasemos a ver los detalles. Sigue leyendo

Poderoso Caballero es Don Dinero

Madre,
yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.

Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,Y
es en Génova enterrado.

Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.

Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.

Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.

Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Don Francisco de Quevedo

La Canción del Pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar sino vuela,
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,

en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento,
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega velero mío sin temor,
que ni enemigo navío ni tormenta,
ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas hemos hecho
a despecho del inglés
y han rendido sus pendones
cien naciones a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa sea cualquiera,
ni bandera de esplendor,
que no sienta mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

A la voz de “¡barco viene!” es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas yo divido
lo cogido por igual;
sólo quiero por riqueza
la belleza sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!, Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío.


Y si caigo, ¿qué es la vida?
Por perdida ya la di,
cuando el yugo del esclavo,
como un bravo sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

Son mi música mejor aquilones,

el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno al son violento,
y del viento al rebramar,
yo me duermo sosegado,
arrullado por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

José de Espronceda (1808-42)