Chávez, Venezuela y la Democracia

Sin duda cuando alguien pronuncia el término Golpe de Estado, sobre todo en España, suscita a imaginarse al maldito Paco Franco arengando a sus tropas para acabar con la legítima República, o a los malditos guardias civiles pegando disparos y soltando berridos en el Congreso de los Diputados, otra vez, para acabar con un gobierno legítimo.

Pero ¿qué pasa cuando el gobierno que se pretende derrocar no es legítimo? Algunos dirán que éste no es el caso porque ha sido elegido democráticamente, es decir, por todos los venezolanos, pero para mí el caso de Venezuela se puede comparar con la España del siglo XIX, llena de pucherazos y estafas electorales, como podemos ver claramente en las últimas intenciones de Chávez para seguir gobernando hasta el 2021.
Chávez es una persona que me causa repugnancia desde que tengo uso de razón, y sobre todo porque he tenido el placer de escuchar a muchos venezolanos exiliados que fueron a parar a Canarias, mi tierra, en donde desde entonces han permanecido felices, aunque sin cesar en su deseo de acabar con lo que para mí podríamos llamar un dictador, por nimiedades tan significativas como la declaración que hizo decir a sus ministros: “extranjero que venga a opinar en contra de nuestra patria será expulsado de manera inmediata”. Sin embargo el presidente de la SIP, Earl Maucker, se atrevió a responder que “esto es un atentado más a la libertad de expresión, lo que termina siendo una confesión de que el gobierno viene atropellando derechos y garantías que son parte de convenios internacionales” .
No hay más que fijarse en las declaraciones que hace cada dos por tres, en las que habla al pueblo como si fuera el rey del universo, y en las que sinceramente, no entiendo cómo no sale abucheado. Y éste es el verdadero objetivo de esta entrada, es decir, preguntárles a los posibles venezolanos que lean este artículo, ¿cómo es posible que al frente de un país tan lleno de mentes inteligentes, habladoras, negociantes, políglotas y filósofos, esté un personaje como Hugo Chávez?
¿Qué pasa exactamente: la gente le vota o se suman los votos a las urnas equivocadas? ¿Hay miedo en la calle como en Cuba, donde no se puede hablar de política ni de Castro?

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