Paseo por la historia de la joyería

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Paseo por la historia de la joyería

joyas a medida y historia de la joyeriaEl uso de la joyería en la historia de la humanidad se remonta a los tiempos más remotos. Desde los objetos ornamentales más primitivos hasta la alta joyería moderna, las joyas son símbolos característicos del momento cultural de una civilización. Actualmente el mundo de la alta joyería ha visto como que, como otros mercados de lujo, Internet puede ser un escaparate para el glamour.

La joyería está estrechamente ligada a la historia del hombre, refleja una porción de la psicología humana, quizá de la conciencia de la desnudez y la eternidad, pues aún con numerosas excepciones, las distintas culturas han elegido bien elementos imperecederos o bien elementos vistosos y coloridos. Aquéllos que reúnen ambas características han sido considerados arquetipos de la historia de la joyería.

Esto se demuestra a través del interés en adornar el cuerpo con todo género de objetos y materiales cuya sofisticación se relaciona muchas veces con el nivel de desarrollo técnico de la cultura y de su conocimiento del entorno. De ahí, que en mayor o menor medida el valor de las joyas dependa no solo del trabajo de orfebrería como de la dificultad para encontrar o extraer la materia prima que compone la joya, es decir, la escasez del material.

Uno de los ejemplos más ilustrativos de este fenómeno es el uso del oro en joyería desde la prehistoria. Se trata de un uso relativamente reciente, fruto del desarrollo de las técnicas y del conocimiento. Las joyas más antiguas, las  de la cueva de Skhul en Israel tienen unos 100.000 años de antigüedad, y se trata de unas cuentas agujereadas con el fin de llevarse en un collar. Para encontrar la joya de oro más antigua hay que remontarse al año 4.400 a.C. en Bulgaria, zona en la que se supone que radicaban civilizaciones altamente desarrolladas. La Necrópolis de Varna ocultó durante más de 6.000 años el oro trabajado más antiguo encontrado hasta la fecha. En sus sepulcros aparecieron cetros, diademas y pendientes, correspondientes a las familias de mayor estatus social.

Desde la antigüedad se atribuían al oro propiedades mágicas y curativas. Aunque es complicado encontrar el origen de tales atribuciones, lo cierto es que las propiedades físicas del oro lo convierten en un metal excepcional. Su color, su maleabilidad y su resistencia a la corrosión hacen de este divino metal el candidato perfecto para la creación de joyas de diseño. Además, el oro también cumple con la característica de ser un elemento escaso, no solo en nuestro planeta, sino también en el universo. Se supone que las presiones existentes en la Tierra son insuficientes para crear este metal. Por tanto, el oro de que disponemos ha llegado hasta nosotros diseminado por la explosión de las supernovas en las que se creó por fusión nuclear. De ese modo la cantidad de oro en el mundo es estable, dada la imposibilidad de crear este elemento artificialmente.

Así, ya los egipcios, hace más de 3.000 años, elegían el oro como principal metal para diseñar joyas.

Las joyas en el Antiguo Egipto estaban estrechamente relacionadas con el tránsito a la muerte, por eso el carácter imperecedero de la joyería estaba especialmente remarcado en este caso. Se han encontrado La joyería egipcia estaba revestida de magia y misticismo, y las joyas eran parte del ajuar funerario que acompañaría al muerto en su travesía hacia la vida eterna. Además de la joyería tradicional, que constaba habitualmente de cristales de cuarzo, jaspe e incluso conchas, los metales preciosos se usaban para inmortalizar escenas de la vida cotidiana, como muestran las escenas familiares de Tutankamón grabadas sobre láminas de oro.

En la Antigua China ocurría algo similar, aunque los chinos se decantaron por el jade, como piedra preciosa por excelencia. El jade es una roca metamórfica, es decir, la roca resultante de la modificación de las propiedades físicas de una roca original por la presión y temperatura del manto terrestre. Los chinos consideraban que el jade procedía de un dragón y simboliza aún hoy la amistad.

Sobre esta piedra semipreciosa representaban dragones (símbolo del emperador), motivos vegetales o animales simbólicos como la tortuga.

Curiosamente, las culturas mesoamericanas precolombinas como los olmecas, mayas y toltecas, también desarrollaron un culto al jade, utilizándolo como material para la elaboración de armas, máscaras y amuletos. Artículos todos ellos considerados de joyería por su uso simbólico, mágico y decorativo.

La Antigua Roma significó una continuidad con el uso de las joyas, aunque representó cierta ruptura, al dotar a la joyería de mayor pragmatismo. En este aspecto, y principalmente durante los períodos de mayor prosperidad económica, poseer joyas era símbolo de ostentación para los patricios, de libertad para los comerciantes y de éxito para los militares, que eran recompensados con parte del botín durante las campañas. Los comerciantes podían adquirir joyas exóticas a través del mercadeo con otras culturas, y para los nobles era un elemento más de distinción y acumulación de riqueza.

No obstante, a diferencia de los egipcios, las tumbas romanas apenas atesoraban joyas, y éstas se transmitían como parte del patrimonio familiar. Caben destacar en este aspecto el tributo para pagar a Caronte, elemento importado de la mitología griega, quien exigía un óbolo para pagar el viaje hacia la orilla del río Aqueronte, entrada del Hades. Este tributo consistía en una moneda de plata que se colocaba bajo la lengua del difunto. Aunque normalmente se trataba de las monedas de menor valor.

Con el advenimiento del cristianismo solamente quedaron vestigios de estas tradiciones, pues el cristianismo reivindicaba la pobreza y la austeridad como vía de entrada en el paraíso. De ese modo, las joyas estaban reservadas a la nobleza. Ya en la baja Edad Media, los burgueses comenzaron a acumular joyas, símbolo de independencia del vasallaje y principal sistema de ahorro.

Es en esta época donde la cultura judía comienza a cobrar una importancia clave en el mundo de la orfebrería, al menos en occidente, pues la tradición joyística judía se remonta, al menos a tiempos del Antiguo Testamento. El hecho de que algunos oficios les estuviesen vedados, junto a que en algunas ciudades como Florencia (ciudad origen, por cierto, de la palabra gueto) tenían exclusivo derecho a la usura, empujó a muchos judíos a continuar durante siglos la tradición de la orfebrería y el mercado de joyas. Esta tradición llega hasta la actualidad, y no es difícil de observar en el Paseo de los Diamantes de Nueva York, la calle 47 de Manhattan, la mayor concentración de joyerías de Estados Unidos (que es el primer consumidor de diamantes del mundo) o la célebre Hutton Garden de Camden (en Londres).

A pesar del placer de pasear por las infinitas calles de una Manhattan brillante y engalanada, todas las firmas importantes de joyería han trasladado sus principales puestos a internet, ampliando así sus escaparates a todo el mundo. Internet es hoy el mercado más importante de joyas del mundo, y la mayoría del comercio de joyas se hace a través de la red. Quien busque una joyería boutique, no tiene más que encender su ordenador y disfrutar de ver, y quizá comprar, las mejores joyas de diseño en la web de Mass Milano.

By | 2018-08-22T10:51:36+00:00 agosto 22nd, 2018|Historia General|0 Comments

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