Special Air Service SAS VI

Fase de Consolidación

Tras el conflicto en Omán, el Regimiento 22 SAS fue llamado desde Gran Bretaña para instalarse en una base militar de Malvern, Worcestershire. Sin embargo, acabaron en Bradbury Lines barracs (Hereford) en 1960. La fase de consolidación empezaba a la vez que el Ejército completaba las reformas decretadas en 1957, año en que se creó el Ist SAS Company en Australia, que 3 años más tarde pasó a formar parte del Royal Australian Regiment. Dos años más tarde, en 1959, se creó el 23rd Special Air Service Regiment (Volunteers), o el Regimiento 23 SAS de voluntarios[23], que fue instalado primeramente en Finsbury Barracas y acabó en Solihull, Birmingham. Se formó mayoritariamente por el Reserve Reconnaissance Unit (RRU)[24], cuya misión era la de realizar y enseñar métodos de evasión y escape. Por su lado en Nueva Zelanda hicieron algo parecido. Convirtieron a sus SAS en Escuadrón, aumentando el número de efectivos, y con el tiempo consiguieron una mejor alianza con las SAS de Australia, e incluso llegaron a operar juntos.

Desde 1952 el SAS empezó a entrenar junto con las Fuerzas Especiales de los EEUU. Aprendieron mucho uno del otro, sobretodo en cuestión de métodos de incursión y sabotaje pero, en cuanto al modo de operar, las fuerzas de EEUU mantuvieron los grupos de asalto en 12 personas, mientras que el SAS siguió con el mítico grupo de 4 ó 5.

En Hereford, el Regimiento 22 SAS se encargó de entrenar al Special Reconnaissance Squadron (SRS). El SRS se formó en 1962 con voluntarios provenientes del Royal Armoured Corps, y fue creado para operar en Alemania. Pero en febrero de 1965 fue devuelto a Gran Bretaña donde se unió con varios otros grupos para formar el Royal Armoured Corps Parachute Squadron.

A finales de 1962, el General Sir Charles Richardson, Director General del Entrenamiento Militar de los EEUU, visitó a los miembros del SAS que se encontraban trabajando con las fuerzas especiales de EEUU. En Fort Bragg, vio a unos miembros del SAS analizando técnicas medicinales avanzadas, nuevas armas tecnológicas y discutiendo acerca de cómo mejorar las armas que habían creado antiguos miembros del SAS, como la bomba Lewis. También observó que algunos otros estaban estudiando idiomas desconocidos. Tras ver esto, habló tan bien del SAS que hasta el Ejército Británico empezó a tenerles más respeto y empezó a cuidarles más, en el sentido de darles lo que pidieran para mejorar el Regimiento. Así pues el SAS, se re-equipó y se modernizó, al mismo momento en que comenzaba una nueva misión.

Borneo y el Adén:

En diciembre de 1962 guerrillas comunistas, apoyadas por el dictador indonesio Sukarno, comenzaron una rebelión contra los británicos en Borneo. Sukarno quería expandir la influencia de Indonesia, a través de la coerción y la fuerza si fuera preciso. La rebelión inicial fue obstaculizada por los Royal Marines y los Gurkhas, que llevaban en Borneo unos meses, pero la amenaza seguía ahí. En 1963 se proclamó la Federación de Malasia, que incluía a Borneo, y Sukarno pensó en disolver la parte británica. En enero llegó el Regimiento 22 SAS y pronto se unieron con antiguos colegas de Malaya, los Iban Trackers, con quien habían trabajado conjuntamente antes, y se establecieron en el Adén.

A mediado del 63, se dieron cuenta de que el enemigo estaba tratando de cruzar la frontera para invadir Borneo, por lo que se decidió crear una base militar en la frontera de Brunei con Indonesia, donde tuvieron lugar varias batallas. El Adén había sido colonia británica desde 1939, para controlar la entrada al Mar Rojo y el Canal de Suez. Tanto Egipto como Rusia veían este punto estratégico ocupado por los ingleses como una amenaza. Partidarios de acabar con la influencia británica en Borneo y el Adén, se instalaron en la jungla de Borneo y en el desierto de Adén, para luchar contra los ingleses durante los siguientes dos años. A partir de 1964, el SAS ya no sólo se limitaba a quedarse para proteger el territorio británico, sino que se aventuraba a infiltrarse en Indonesia para intimidar al enemigo forzando pequeñas batallas. Rusos, egipcios y sobretodo civiles indonesios empezaron a atacar a todos los británicos que se cruzaran en su camino, dando igual el oficio que tuvieran, capturaban tanto a civiles como a militares. Era una especie de terrorismo urbano. El SAS creó lo que se llamó el Keeni- Meeni o K-M para contrarrestarlo, cuyo nombre hace alusión al movimiento de una serpiente en Swahili. En marzo del 66 la guerra en Borneo había terminado. Sin embargo en el Adén seguían las disputas contra los británicos, que decidieron ceder ante las presiones egipcias y rusas, y abandonaron Borneo para ir a Vietnam en apoyo de los EEUU.

SAS Special Air Service

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Vietnam:

El SAS intervino en la guerra de Vietnam, pero sólo una parte del mismo, las Australian SAS, que fueron a apoyar al Regimiento Real de Australia, estableciéndose en Nui Dat, Saigon. Colaboraron con las fuerzas especiales de los EEUU, pero en muchas ocasiones se dieron cuenta de que su metodología de trabajo no coincidía con la de los estadounidenses, y hubo disputas acerca de cómo llevar a cabo una misión, porque los miembros de las SAS, bastante más experimentados que la mayoría de los soldados americanos, no soportaba que se cometieran torpezas como las que se vieron durante la guerra. Pero a pesar de todo, los diferentes grupos militares que apoyaban a EEUU se llevaron bien, hasta febrero de 1971, cuando se ordenó la salida de tropas australianas y neozelandesas de Vietnam, incluyendo al SAS Australiano.

Existe una laguna en la información que encontramos acerca de la intromisión del SAS en la guerra de Vietnam. Muchos medios de comunicación de habla inglesa se han aventurado a decir que soldados británicos del SAS también acudieron a la contienda y que incluso llegaron a morir allí. Sin embargo las autoridades de Gran Bretaña lo niegan, dejando en entredicho las opiniones de los medios. Esta laguna informativa advierte de la posibilidad de que en Vietnam hayan ocurrido cosas que hoy en día sean secretos oficiales de Gran Bretaña, y que por tanto, no se puedan divulgar. La verdad una vez más, nos ha sido ocultada.

Las Malvinas:

Desde 1763, año en que Gran Bretaña ocupó las Malvinas, éstas junto con Georgias del Sur y Sándwich del Sur, motivaron el conflicto entre GB, España y Francia para hacerse con el control de las islas. Argentina, al considerarse heredera de los derechos españoles sobre el territorio, protagonizó también una gran oposición a la invasión británica, y el resultado fue la Guerra de las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur. De estos territorios sólo Las Malvinas tienen población civil propia. Generalmente formada por emigrantes escoceses, estos habitantes se consideran británicos, y están a favor de la ocupación británica. Los otros dos archipiélagos están habitados, esencialmente por personal científico[25].

El 2 de Abril de 1982, Argentina envió 600 soldados a las islas para luchar contra la invasión británica, porque desde siempre las han considerado parte del territorio argentino y los incluye como parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e Islas del Atlántico Sur, y ven la ocupación como una invasión de una potencia extranjera.

En el comienzo del conflicto, sólo 67 miembros de los Royal Marines defendieron las islas, pero para no causar víctimas civiles, Margaret Thatcher ordenó que se rindieran. Pero Gran Bretaña no se olvidaría del tema. Decidieron utilizar al SAS para instaurar el miedo en las tropas argentinas. El primer paso, sería el de hacerse con el control de la isla de Georgia del Sur, para establecerse de manera segura cerca del territorio en disputa. Las condiciones atmosféricas eran horribles. El frío congelaba las armas, y aumentaba el riesgo de contraer hipotermia.

A los pocos días llegó el SBS, sobretodo para realizar la misión de espiar las costas de Las Malvinas para saber qué ciudad estaba menos resguardada por los argentinos. De este modo, decidieron entrar por San Carlos, donde nada más entrar, tuvieron que encontrar donde esconderse, y lo hicieron bajo tierra, excavando. A partir de ese momento se decidió sólo actuar de noche, no pudiendo estirar las piernas en todo el día hasta el anochecer. Todo lo hacían ahí dentro, para no ser descubiertos.

Llegó el momento de salir y reconocer el área. Dos patrullas de cuatro hombres salieron de sus escondites el 11 de mayo, y encontraron 11 aviones militares argentinos y una base militar pero sin radares, defendida por 114 soldados. La infantería de montaña dirigió el asedio, destruyendo todos los aviones sin causar en sus filas ni una baja, y solo lo hicieron 14 hombres en dos grupos de 7. Solo uno de ellos salió herido levemente tras estallarle una mina cerca de donde se encontraba. Un helicóptero se encargó de traerles de vuelta a casa.

El 19 de mayo de 1982 fue un día fatídico para el SAS. Un helicóptero con 20 soldados (algunos veteranos) cayó al mar congelado de Las Malvinas sin saberse el porqué. Se desmiente la posibilidad de que hayan sido atacados desde el aire por aviones argentinos, o por lo menos, nunca se le atribuyó a ellos las muertes de los soldados.

Simultáneamente, el SAS decidió atacar la ciudad de Darwin a modo de trampa, para que el enemigo pensara que irían a entrar por ahí. Pero la verdad es que sólo era un plan para conseguir entrar ininterrumpidamente por San Carlos. Destruyeron una base aérea en Pebble Island, y el 14 de Junio de 1982, se terminó la guerra. Una de las innovaciones en el armamento británico se utilizó por primera vez en la guerra de las Malivinas. Se trata del Stinger, capaz de destruir aviones desde tierra mientras vuelan a baja altura.

La guerra del golfo

El 2 de agosto de 1990 Irak invadió Kuwait y Occidente se vio obligado a intervenir para proteger sus intereses económicos en la zona. Las Naciones unidas sí dieron el respaldo necesario para que EEUU, mayoritariamente, liderara la guerra contra Sadam Hussein, obligándole a salir de Kuwait antes del 16 de enero. Hussein se encargó de mantener presos a muchos rehenes para evitar que los aliados bombardearan Irak, pero en diciembre ya habían sido rescatados, y Sadam se quedaba sin recursos.

El SAS fue enviado para varias tareas al mando del Teniente General del Ejército Británico Peter de la Billiere. Una de ellas era la de mantener seguras las rutas principales de recursos para los aliados. Y la otra era la de encontrar tantos misiles Scud como pudieran, destruirlos, y acabar también con toda fuente de comunicación iraquí, como pudo ser la fibra óptica que encontraron bajo tierra y desconectaron.

El 22 de enero del 91, tres patrullas de reconocimiento del SAS, Bravo One, Two y Three Zero, se encargaron de realizar varias misiones. La más escalofriante de las historias es sin duda la de Bravo Two Zero. Fue enviado al norte de Irak, a unos trescientos kilómetros de la frontera con Arabia Saudí y a 120 kilómetros de Siria, para colocar dos postes de observación en una región que se encontraba bastante defendida. A pesar de las circunstancias, los americanos insistieron en que la misión se llevara a cabo por el SAS. Pero no salió bien.

Pudieron esconderse a unos 300 metros de una base militar iraquí, y trataron de comunicárselo a los aliados. La conexión fallaba continuamente y no pudieron informar de su posición ni de lo que habían encontrado. Tras pasar la noche en cuevas, donde se oían ladridos de perros[26] (lo que indica la posibilidad de que haya humanos muy cerca), los soldados fueron descubiertos por civiles, y rápidamente puestos al descubierto. Un grupo de militares iraquíes de la aérea más cercana. La radio no funcionaba. Estaban solos. Ocho hombres armados con M16s, granadas m203 y ametralladoras. En el escenario del tireteo no había nada más que un gran llano. Ni montañas, ni trincheras, ni obstáculos. Cara a cara, disparando a bocajarro. ¿Resultado? Sorprendentemente el SAS no perdió a ningún hombre en esta batalla, pero pronto les esperaría una sorpresa. En cuanto a los iraquíes murieron varios soldados.

Pasado el peligro, de noche, Andy Mc Nab (nombre ficticio del capitán), ordenó que se separaran y que volvieran a la frontera con Siria, al oeste, porque el tiroteo con los iraquíes había herido a varios, ya no tenían medicamento, comida, ni bebida suficiente, y “se enfrentaron al peor tiempo que había experimentado el norte de Irak en 30 años”[27]. El equipo se dispersó. Del equipo original de ocho, tres murieron y cuatro quedaron capturados. Cuatro de ellos robaron un coche y dieron con un puesto militar iraquí a ocho km de la frontera. Dejaron el coche, mataron al militar que la escoltaba, y huyeron a pie. Estos últimos kilómetros acabaron con tres hombres del SAS. Dos murieron en sendos tiroteos, y el otro murió de hipotermia y desnutrición. Sólo quedaba uno, Chris Ryan (nombre ficticio), el único que consiguió llegar a la zona segura de la frontera. Nos cuenta sus memorias en su libro The one that got away, en el que de entre otras cosas afirma que acabaron con más de 250 soldados iraquíes antes de ser capturados. Ryan Fue galardonado con una medalla militar al valor.

EL SAS COMO CUERPO ANTITERRORISTA DE ELITE:

Considerando que el Terrorismo Internacional al que nos enfrentamos hoy en día es una nueva amenaza, el Ejército Británico creyó oportuno dotar al SAS de un Cuerpo Antiterrorista de Elite. La gota que colmó el vaso fue la captura de los atletas israelíes por terroristas palestinos en las olimpiadas de Munich. El Gobierno alemán creó el GSG9 (unidad especial antiterrorista alemana) y el SAS fue ordenado a crear unidades antiterroristas y nuevas estrategias, sin darle límite de presupuesto. El nuevo ala de la Base General del SAS se llamó Counter Revolutionary Warfare Department.

Tanto el SAS como el GSG9 alemán, tuvieron la oportunidad de trabajar juntos en 1977 cuando una avión de la compañía alemana de Lufthansa fue secuestrado. Dos especialistas del SAS ayudaron en la planificación e incluso en la misión. Fue todo un éxito. Cuando la embajada iraní en Londres también fue secuestrada, miembros del GSG9 fueron invitados a la capital inglesa para asistir al asedio por parte del SAS. Pero esta incursión se explicará luego.

La unidad se entrenó en Hereford, donde se utilizaban edificios reales para hacer incursiones y se estudiaron a fondo los medios de transporte, especialmente aviones y barcos, para tratar de intuir, conociendo al pie de la letra su estructura, dónde colocarían la bomba los terroristas. Se dotó al Cuerpo de un equipamiento digno de dar miedo. En las fotografías que adjunto podemos ver el traje negro ignifugo (negro para que se vea mejor entre el humo y así reconocer a tus compañeros), que cubre de pies a cabeza, y que va acompañado de una máscara de aire con tres boquillas (dos a los laterales y una en la parte frontal de la cara). Armados hasta los dientes y con pinta de pocos amigos.

No por nada cuando en 1975 cuatro miembros del IRA, que habían sido encontrados en un piso de la calle Balcombe Street (Marylebone), se enteraron de que quienes estaban al otro lado de la puerta no eran policias normales sino miembros del SAS, se rindieron inmediatamente[28]. Analicemos un poco sus intervenciones como antiterroristas:

El secuestro de la Embajada Iraní en Londres

La prisión de Peterhead

En octubre de 1987, el SAS fue llamado otra vez para realizar una misión dentro de su propio país. Se les ordenó efectuarla sin armas. La Prisión de Peterhead en Escocia había sido capturada por los propios presos, que habían tomado el control de la cárcel.

Para esta ocasión también utilizaron flashbangs y gases lacrimógenos para acceder a la cárcel. Entraron desde un agujero que habían hecho los propios presos en el tejado. Mientras se acercaban al mismo se encontraron con uno de los rebeldes, al que lanzaron un flashbang y quedó completamente indefenso. Entraron y rescataron a un guarda que había sido capturado por los presos. Se les redujo a todos, y se enseñó al mundo que a veces no hace falta ni armas para llevar a cabo una misión fructífera.

¿Por qué son útiles para la defensa de un país?

Tal y como se dijo en las conferencias impartidas en el Cuartel General del Ejército de Tierra por varios Generales, Coroneles, Tenientes y Capitanes, y que de hecho, fue la idea principal que querían transmitir en dichas conferencias, los ejércitos del mundo y sobre todo el de España están ahora llevando a cabo una larga reforma. Ante la nueva amenaza que es el terrorismo internacional y reconociendo la ventaja que tienen todos aquellos países líderes en avances tecnológicos, se ha decidido recortar el número de soldados y sustituirlos por nuevas armas, tecnologías y equipamiento.

Considerando esta opción, creí preciso defender la idea que se nos presentó en el Cuartel General, y apoyarla ofreciendo este trabajo, que anima a que los pocos soldados que queden al servicio de la nación, sean expertos en todas las materias, tal y como los miembros de los cuerpos de operaciones especiales como el SAS.

Dicho esto, ahora se pasará a los argumentos básicos para la defensa de la Tésis de este trabajo:

El Proceso de Selección del SAS:

El Proceso de Selección que tienen que realizar todos aquellos que quieran formar parte del SAS es tan duro, que por sí solo constituye uno de los argumentos fundamentales para defender la Tésis de este trabajo, que no es otra que convencer al lector de lo bueno que sería tener un cuerpo de elite como este, al servicio de una nación.

El SAS está compuesto de voluntarios de todos los cuerpos del ejército británico, Armada o Aviación. Normalmente se requiere haber estado tres años en alguno de los tres campos que lo componen. Se busca gente con iniciativa, inteligencia, paciencia y sentido del humor. Una mezcla entre el típico solitario y el hombre de equipo, capaz de obedecer órdenes sin rechistar. El proceso de selección se configuró según las experiencias obtenidas en el desierto de 1941, cuando se creó, pero con los años se han ido imponiendo las bases creadas por John Woodhouse en 1952, del cual hemos hablado antes.

La mayoría no consigue superar las pruebas, sólo un 10% lo logra[31], y además están atentos para captar a los que aún pasándolas, no se muestren lo suficientemente motivados, para deshacerse de ellos. Los que no pasan la selección, se van a casa, pero disponen de otro intento al cabo de unos meses. Es interesante saber que las mujeres no pueden realizar el curso, y los hombres que se presenten deberán ser menores de 32 años. Tal y como otras secciones de las fuerzas armadas de Gran Bretaña, el SAS acepta miembros de la Commonwealth y de la república de Irlanda, teniendo en cuenta que entre sus mejores hombres han estado gente de Fiji, Nueva Zelanda, la antigua Rhodesia y Australia. Aunque el Parachute Regiment (Regimiento de Paracaidistas), es el que más soldados aporta al SAS.

Antes de comenzar con las tres míticas pruebas de selección, el personal tiene que hacer un curso de aprendizaje que se llama Special Forces Briefing Course, que se puede traducir como Curso de Iniciación a las Fuerzas Especiales. Se trata de tres días de clases en las que se muestran lo que verdaderamente se esperará de ti como posible miembro del SAS. Se dan tanto clases prácticas como teóricas, en las que tanto el cuerpo como la mente serán examinados. El que las realiza tiene que pasar este preámbulo para continuar el reto, y hay gente que no lo pasa, quizás por no tener el cuerpo atlético necesario, o por haber probado tener menos luces que las que puede haber en una cueva. Pasamos a ver, las tres pruebas de incorporación al SAS:

Fitness and Navigation: (Orientación y Capacidad Física):

Esta primera prueba se hace dos veces al año, una en invierno y otra en verano, dando igual las condiciones climatológicas de cada estación. Se lleva a cabo en las montañas del sur de Gales, mayormente en Brecon Beacons y El Valle de Elan. El clima en dicha zona puede variar sin preaviso. Tanto es así que algunos hombres han muerto por hipotermia durante el entrenamiento. Es duro, y lo prueba el hecho de que un miembro llamado Mike Kealy, héroe de Mirbat, muriera por hipotermia durante el recorrido aun cuando sólo lo hacía para probarse a sí mismo.

En su libro Fishers of Men, el ex miembro del SAS Rob Lewis cuenta que:

“Nos dejaron solos en un campo de helechos y nos dijeron que anotásemos cualquier cosa que viéramos, y no nos dieron ninguna otra orden. Un compañero mío de los Royal Marines me ayudó a construir una caseta en medio de los helechos, y al cabo de unas cuatro o cinco horas, durante las que no habíamos comido ni bebido nada, se acerca un oficial del SAS, asoma su cabeza por la caseta y nos dice que le pasemos nuestras tazas para que nos sirviera un poquito de sopa caliente. Le dijimos que no teníamos tazas, y él, con una sonrisa en la cara respondió : ‘Well fuck tough shit then!’ (pues, ¡qué putada!).[32]”

Tal y como nos muestra Lewis, esta primera etapa es en la que más hombres quedan descartados. No te dan comida ni agua, la mochila que llevas va ganando peso según avances fases, y encima tus superiores se dedican a hacer bromas como ésta, que más bien podría llamarse maltrato psicológico. A eso hay que añadir que tendrás que cargar con el rifle, y que los minutos que te dan para recuperarte también se va acortando sucesivamente. Después de esta primera fase, el verdadero entrenamiento comienza: manejo de armas, demolición de objetos, estrategias de equipo, modos de operar, etc. La fase de navegación y salud sólo te da las nociones básicas para sobrevivir, que luego tendrás que desarrollar por tu cuenta para pasar la siguiente fase, la jungla, donde todos los participantes serán seriamente analizados día y noche.

The Jungle: (La Jungla):

“Es buen consejo familiarizarte con la jungla antes de venir a pasar el proceso de selección”[33]. En la jungla de Brunei (en la isla de Borneo, al sureste de Asia) puedes pasar hasta 6 semanas sin ducharte. Aprenderás a sobrevivir, a manejar diversas armas y a luchar cuerpo a cuerpo, teniendo en cuenta que el SAS utiliza balas munición real en las armas con las que se entrenan. Puedes morir ahí mismo. Dudábamos de si había maltrato psicológico en el proceso de selección del SAS, pero está la jungla, que es hasta peor. Los hombres son divididos en grupos de 4, y serán vigilados a todas horas, examinándose continuamente ante la atenta mirada de los organizadores. Más de la mitad de los hombres no pasan esta prueba, porque todo lo que aprendes durante dichas cuatro semanas, tendrá que ser perfectamente aplicado en la última prueba de esta segunda fase, y si fallas, ya sabes por donde volver a casa.

Lo primero que hay que hacer es lo que llaman el Standard Battle Fitness Test, una carrera en la que tienes que recorrer 2,5 Km en menos de 11 minutos. Tras esto, durante la primera semana tendrás que correr calle arriba y calle abajo dentro del recinto de entrenamiento, todas las horas que te pidan. Y luego te dan algunas nociones de navegación, lectura de mapas y técnicas de rastreo que te servirán en el futuro.

La siguiente prueba es llegar hasta un punto en el mapa, dentro de la jungla, en el que al partir, no sabes qué distancia existe entre donde te encuentras y donde te diriges, porque no te han situado, y tampoco te piden un máximo de tiempo específico, lo que prueban es tu motivación, las horas que duermes, cómo te lo tomas, que tal te llevas con tus compañeros y ver si eres capaz de llegar. Todo es cosa tuya, tienes libertad de movimiento, siempre y cuando llegues.

La última de esta segunda fase consiste en recorrer 40 millas (unos 65 km) en menos de veinte horas, teniendo en cuenta que el camino es de montaña, y encontrarás pocos llanos. Sólo te dan un par de consejos al empezar:

  • Gana metros lo más rápido posible
  • No te pierdas
  • Se valorará el tiempo que emplees corriendo.

Combat Survival: (Supervivencia en Combate)

Otra vez un mes de entrenamiento en el que te enseñarán nociones de supervivencia y tácticas de evasión y escape. Las tres primeras semanas se dedican a minarte con técnicas de interrogación impartidas por miembros que han sufrido torturas, hayan sido prisioneros de guerra o que por el contrario sean interrogadores, y alguna vez hayan tenido que torturar. La última semana es un ejercicio de supervivencia absoluta. Divididos en grupos de cinco y sin camuflaje alguno te enseñan a evitar disparos y a moverte de manera que el enemigo no te pille. Un grupo de Gurkhas o Green Jackets busca tu rastro para encontrarte y capturarte durante toda la semana. El caso es que consigas llegar a los diversos puntos de reunión sin que te cojan, teniendo en cuenta que sólo tienes un pequeño botiquín con comida y algunos utensilios médicos para los 7 días. Te cojan o no, al finalizar la semana te avisan de que tienes que reunirte en un punto con todos los demás. Si llegas, te harán un interrogatorio final, en el que te pondrán en cualquiera de las posiciones más incómodas que podamos imaginar, como colgado de una cuerda por lo pies, y te torturan el cuerpo y la mente durante un máximo de 48 horas. Los soldados sólo podrán decir su nombre, rango, número y fecha de nacimiento, si se te escapa algo más, a la calle. Cualquier otra pregunta se contestará diciendo: “No puedo contestar a esa pregunta”.

Si consigues pasar todas estas pruebas, teniendo en cuenta que normalmente no pasan ni un cuarto de los participantes, te entregan la insignia de las SAS, cubierta de oro y con su mítico lema: Who Dares Wins, (el que se atreve gana) y quedas apto para incorporarte a las filas del SAS.

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