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Los mejores almirantes de la historia

Batalla Naval

Yi Sun Sin: Defensor de Corea ante las continuas invasiones niponas (1592-1598), Almirante del Siglo XVI condecorado en su país y actualmente sigue siendo un héroe nacional.

Chester Nimitz: Siglo XIX-XX, Almirante estadounidense. Junto con los Aliados de la Segunda Guerra Mundial combatió en la Guerra del Pacífico, la batalla naval más grande de la Humanidad.

Horatio Nelson: Almirante Británico, dedicó prácticamente toda su vida a batallar contra los franceses de la Era Napoleónica, acabó muriendo como héroe en la Batalla de Trafalgar, en la que derrotó a la armada Franco-Española. Sigue leyendo

Las últimas palabras del Almirante Nelson

Horatio NelsonExiste cierta confusión acerca de las últimas palabras que pronunció Horatio Nelson (Inglaterra; 29 de septiembre de 1758 – Cabo de Trafalgar, España; 21 de octubre de 1805) antes de fallecer en la Batalla de Trafalgar.

El dilema está en si dijo “Kiss me Hardy” (Bésame Hardy – Captain Thomas Hardy – ) o en si dijo “Kismet, Hardy“, lo cual es una cosa muy distinta, veamos… Sigue leyendo

Horatio Nelson (1758-1805)

Hijo de un sacerdote de Norfolk, Inglaterra, Horatio Nelson entró en la Royal Navy en el año 1770, con sólo doce años, como aspirante a oficial de marina (midshipman).

Participó en la ocupación de Córcega en 1774, donde perdió un ojo en batalla. En 1797 fue ascendido a Contralmirante (Rear-Admiral) por su distinguido servicio en la batalla del Cabo de San Vicente, en las costas del Algarve, Portugal.

Perdió un brazo a la edad de 39 mientras atacaba (insatisfactoriamente) el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, en las Islas Canarias. Su oponente en aquél entonces fue el General Gutiérrez, en lo que significó su única derrota en el mar.

Más adelante, derrotó a la Armada Francesa en la Batalla del Nilo, casi destrozándola por completo.

Tras servir en el Báltico y asediar a la flota danesa en Copenhague, le nombraron Comandante del Mediterráneo en 1803, así obteniendo permiso para bloquear Tolón (Francia) durante dos años enteros.

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Una visión inglesa de Trafalgar

Tras leer “When it happened” del británico George Chamier, que explica brevemente todos los capítulos más importantes de la historia de las islas, de entre ellos Trafalgar, descubro un detalle fundamental para entender la estupidez de haber sacado las flotas (francesa y española) de la bahía de Cádiz cuando sabíamos que Nelson estaba ahí fuera, en 1805.
Resulta que Napoleón llevaba tiempo riéndose de Villeneuve porque le creía cobarde e incapaz de enfrentarse a Nelson en una batalla naval.
La ironía de la vida colocó a Villeneuve al mando de las flotas hispano-francesas de la bahía, y tras conocer la noticia de que Nelson les estaba esperando, se armó de valor y decidió salir de Cádiz para ir en su busca y así redimirse ante Napoleón.
A pesar de que las órdenes eran que debían permanecer refugiados en la “U” de Cádiz, la verdad es que fue Nelson, y no el error de salir de la bahía, el que decidió el curso de la batalla, volviendo a demostrar lo maestro naval que era.
Ordenó a su flota a formar dos líneas paralelas que debían dirigirse directamente hacia la línea hispano-francesa, para así dividirla en tres partes, y tras recibir mucha caña hasta llegar a romper la línea, una vez rota los ingleses, mejor posicionados, destruyeron la flota napoleónica, una buena parte de la española, y se aseguraron el dominio de los mares durante al menos 100 años más.
Sin embargo, Nelson murió en Trafalgar, pero cuenta Chamier que antes de morir recibió la noticia de que había ganado la batalla, por lo que supongo, se fue a gusto, el hijo puta.
Sin duda nos tuvo que tener cariño, tras perder un brazo en Tenerife y morir contra los mismos en nuestros mares.
[En la foto, contemplamos la muerte de Cosme Damián Churruca, de los Churruca de toda la vida, personajes donde los haya].

Tenerife hubiera evitado Trafalgar

En ningún momento quiero decir que pudimos haber ganado la batalla porque nuestra “Armada Invencible” no había sido renovada en 50 años, y porque antes de la trifulca la peste amarilla acabó con más de la mitad de la tripulación de nuestros barcos, teniendo que recurrir a la contratación forzosa o a lo que llamo yo: “O te metes en el barco o te dejamos sin ojos”. Tampoco voy a decir que la culpa fue de los franceses y especialmente de Villeneuve, porque este artículo no tratará sobre la batalla.

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