Archivo de la etiqueta: Historia de España

La llegada de Hernán Cortés

Hernán Cortés (1485/1547)  partió en 1504 a la Isla de La Española (República Dominicana-Haití). Estuvo siete años ahí como plantador y funcionario colonial, antes de que partiera con Diego de Velázquez hacia la conquista de Cuba. Llegó, conquistó y al cabo de un tiempo le asignaron Alcalde de Santiago de Cuba.

Tras 7 años en Cuba en los que llegó incluso a estar preso por conspiración hacia el gobernador Velázquez, se las arregló para estar al mando de la Tercera Expedición, después de las de Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva, para descubrir la costa de Yucatán, que comprende los países actuales de México, Belice y Guatemala.

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Vikingos en Cantabria

La primera incursión vikinga en la península ibérica se produjo en el año 844 asaltando varios lugares de las costas de Galicia y Asturias, para ellos Jakobsland (Tierra de Santiago). Tras algunos incendios y saqueos, acabaron siendo repelidos por el Rey Ramiro I.

Tras el incendio de la ciudad gallega de Tuy en 1015, cuenta la leyenda cántabra que decenas de vikingos  desembarcaron el la Playa de Laredo, y como la mayoría de los hombres de la zona se encontraban en plena campaña contra los musulmanes, fueron las mujeres las que tuvieron que darles la bienvenida…

Las mujeres de la localidad cántabra, más pícaras que los nórdicos, invitaron a los vikingos a una gran fiesta, en la que se les sirvió vino de Rivadavia a raudales. Cuenta Manuel Velasco en su libro ” Breve Historia de los Vikingos” que debía haber alguna bruja de entre las mujeres, pues a todas las copas se les introdujo una sustancia hecha a partir de las hojas de boj

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La Conquista de Tenochtitlan

La Historia verdadera de la Conquista de Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, las Cartas de relación de Hernán Cortés al Rey Carlos I, y las Crónicas de Indias en las que muchos conquistadores contaron sus vivencias en el nuevo mundo, son las principales referencias que tenemos sobre lo que pasó durante la Conquista de Tenochitlan ( del 10 de mayo al 12 de agosto de 1521). Sin embargo, en mi humilde opinión, el libro de Laszlo Passuth llamado ‘El Dios de la LLuvia llora sobre México‘, es el mejor libro que me he leído acerca de toda la conquista de este magnífico país actual.

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La Guerra de los 80 años

Si en España guardamos cierto rencor a Francia por intentar invadirnos y ocupar nuestro territorio durante seis años (lo que tardamos en echarles), es lógico entender cómo nos miran desde los Países Bajos, donde todavía hoy se le dice a los niños que “si no se portan bien vendrá el Duque de Alba”, en vez del coco.

La Guerra de los Ochenta años, o Guerra de Flandes, enfrentó a las diecisiete provincias de los Países Bajos contra su soberano, el Rey de España. La rebelión comenzó en 1568 y acabó en 1648, cuando por fin se les reconoció como independientes.
El mantenimiento de La guerra de los Ochenta años, que duró tantos años como su nombre indica, acabó hundiendo a la economía española, provocando sucesivas bancarrotas y dinamitando la imagen de todos los españoles. (durante esta guerra nació la Leyenda Negra).
Pero hay otra forma de verlo. Una forma que tenga en cuenta la política de la época, la amenaza de guerra y la contextualización. ¿Alguien puede dudar de la importancia geoestratégica de Flandes para un imperio como el español, con la cantidad de enemigos que había creado? Significaba una amenaza constante para Inglaterra, otra para Francia;  colocaba a España a las puertas del Sacro Imperio Romano Germánico y era el pasillo también, para entrar en Alemania por el norte.
No obstante, allí nunca se quiso a España y debió haber rectificado antes de perder todos los hombres que perdió, sin ni siquiera mencionar el dinero. Pero parece que la culpa de todo la tenía la herencia de un gran rey, Carlos I, que heredó todos esos territorios por via paterna (Habsburgo), y que decidió cederlos a su hijo tras abdicar en él, dos años antes que la rebelión, en 1556. A Carlos I le respetaban, porque era un rey políglota y de gentes, pero no hicieron lo mismo con Felipe II, pues no hablaba su lengua y además se empeñó en convertirles al catolicismo, de manera intransigente, cuando estaba clarísimo que eran calvinistas, no querían a su soberano, no querían tener nada que ver con España y ni mucho menos con sus curas.
Pero de nuevo, si contextualizamos y nos ponemos en la piel de Felipe II, nos damos cuenta de que él y toda su gente, familia e incluso mascotas, estaban convencidos de que España debía ser el guardián del Catolicismo en Europa, por mucho que ahora esto nos parezca una necedad. Lo comprendamos o no esto era así.
Este periodo de tiempo aglutina más de 19 batallas, cada una de las cuales pudiendo ofrecer folios y folios de información, siendo de las más importantes el Asedio de Breda, la Batalla de Rocroi, Jemmingen, Haarlem, Ostende, Amberes y demás.
Sin duda especial mención merecen también personajes de la época como el tercer Duque de Alba, Alejandro Farnesio, Guillermo de Orange, Ambrosio Spínola, Isabel I de Inglaterra y un sinfín de otros nombres a los que tendría que dedicar alguna pequeña biografía, por la cantidad de cosas que tienen que contar.
Esto ha sido sólo una pequeña reflexión de lo que allí aconteció, que tiene como objetivo persuadir a los realmente interesados a que sigan investigando, porque es una guerra, lastimosamente, apasionante.

Una visión inglesa de Trafalgar

Tras leer “When it happened” del británico George Chamier, que explica brevemente todos los capítulos más importantes de la historia de las islas, de entre ellos Trafalgar, descubro un detalle fundamental para entender la estupidez de haber sacado las flotas (francesa y española) de la bahía de Cádiz cuando sabíamos que Nelson estaba ahí fuera, en 1805.
Resulta que Napoleón llevaba tiempo riéndose de Villeneuve porque le creía cobarde e incapaz de enfrentarse a Nelson en una batalla naval.
La ironía de la vida colocó a Villeneuve al mando de las flotas hispano-francesas de la bahía, y tras conocer la noticia de que Nelson les estaba esperando, se armó de valor y decidió salir de Cádiz para ir en su busca y así redimirse ante Napoleón.
A pesar de que las órdenes eran que debían permanecer refugiados en la “U” de Cádiz, la verdad es que fue Nelson, y no el error de salir de la bahía, el que decidió el curso de la batalla, volviendo a demostrar lo maestro naval que era.
Ordenó a su flota a formar dos líneas paralelas que debían dirigirse directamente hacia la línea hispano-francesa, para así dividirla en tres partes, y tras recibir mucha caña hasta llegar a romper la línea, una vez rota los ingleses, mejor posicionados, destruyeron la flota napoleónica, una buena parte de la española, y se aseguraron el dominio de los mares durante al menos 100 años más.
Sin embargo, Nelson murió en Trafalgar, pero cuenta Chamier que antes de morir recibió la noticia de que había ganado la batalla, por lo que supongo, se fue a gusto, el hijo puta.
Sin duda nos tuvo que tener cariño, tras perder un brazo en Tenerife y morir contra los mismos en nuestros mares.
[En la foto, contemplamos la muerte de Cosme Damián Churruca, de los Churruca de toda la vida, personajes donde los haya].

Pánfilo de Narváez y Hernán Cortés

Cuenta la historia que en 1518 Hernán Cortés desobedeció los mandatos del Gobernador Diego de Velázquez en Cuba, y partió hacia México con 600 hombres para conquistarlo, en vez de acatar las órdenes de convertir a España en primer aliado comercial. El Gobernador envió a un regimiento al mando de Pánfilo de Narváez para capturarle, vivo o muerto.

Prácticamente desde que Cortés salió hacia el todavía más Nuevo Mundo, Pánfilo se encontraba detrás, persiguiéndole. Pero Pánfilo tenía todas las de perder, porque no sólo los soldados que acompañaban a Cortés le fueron letalmente fieles, sino los mismos de Pánfilo, que al intuir las innumerables riquezas que podrían sacar de Tenochtitlán, decidieron unirse a éste tras la escaramuza fallida… veamos:

Cortés se enteró de que le estaban persiguiendo y decidió adentrarse en el continente en busca de la capital azteca, así matando dos pájaros de un tiro: Por un lado se alejaba de sus perseguidores y por otro trataba de encontrar civilizaciones y riquezas.

Varias semanas después de que Cortés levantara un fuerte en Veracruz y capturara al mismísimo Moctezuma, llegaron noticias de que 18 navíos habían llegado al puerto. Eran Pánfilo y sus hombres, que además de venir a luchar contra Cortés, se encargaron de advertir a Moctezuma de que Cortés y sus hombres eran rebeldes de España.

Visto lo visto Cortés decidió dejar unos cien españoles para defender Tenochtitlán al mando de Pedro de Alvarado, e irse al frente de otros 300 a por Pánfilo. Cortés ganó la batalla, capturó a Pánfilo y todos sus hombres restantes se unieron a la causa de Cortés. Tan mal quedó Pánfilo de Narváez después de aquel suceso, que los conquistadores, cuando querían burlarse de alguien le llamaban pánfilo, y esta expresión ha llegado hasta nuestros días en España, donde a día de hoy se le sigue llamando Pánfilo a alguien torpe, tonto, etc.

Fernando VII

Hijo del que le besaba los pies a Napoleón y de la señora que mantenía las piernas muy abiertas para que un tal Godoy pudiera complacerla, este personajillo convertido en rey no tuvo culpa alguna por ser tan imbécil, es decir, tonto de remate.

Siempre he pensado que Fernando VII es el culpable de todos los males que han ocurrido en nuestro país desde que acabó la guerra de la Independencia. Sin duda fue el causante principal de las tres guerras carlistas (por empeñarse en que reinara su hija en contra de la Ley Sálica), pero es que también influenció la pérdida de las colonias americanas, que al ver lo poco que querían los españoles a su Rey, decidieron precipitar su independencia.

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