El conflicto árabe – israelí
Batalla de Poitiers (732)
Hoy llega el día de honorar a Francia, conmemorando la batalla que libraron los francos contra los musulmanes para impedir su avance hacia el resto del viejo continente, obstaculizando a su vez, la incorporación del Islam a las vidas de los europeos.
Carlos Martel, padre de Pipino el Breve y abuelo del mismísimo Carlomagno (reyes francos ambos) fue el encargado de liderar a los francos frente a Abderrahman ibn Abdullah Al Gafiki, gobernador de Al-Andalus.
Gonzalo de Sandoval
Gonzalo de Sandoval, condujo la vanguardia de la retirada española tras la Noche Triste de 1520, donde poco menos de 300 españoles tuvieron que enfrentarse (porque ya no les quedaba otra) a miles de aztecas cerca de Otumba, donde finalmente salieron victoriosos.
Sandoval cubría la retaguardia. Él era el encargado de que los aztecas no se acercaran, pero lo hicieron, por lo que tuvo que enfrentarse a muchos más que los que eran ellos.
Pánfilo de Narváez y Hernán Cortés
Cuenta la historia que en 1518 Hernán Cortés desobedeció los mandatos del Gobernador Diego de Velázquez en Cuba, y partió hacia México con 600 hombres para conquistarlo, en vez de acatar las órdenes de convertir a España en primer aliado comercial. El Gobernador envió a un regimiento al mando de Pánfilo de Narváez para capturarle, vivo o muerto.
Prácticamente desde que Cortés salió hacia el todavía más Nuevo Mundo, Pánfilo se encontraba detrás, persiguiéndole. Pero Pánfilo tenía todas las de perder, porque no sólo los soldados que acompañaban a Cortés le fueron letalmente fieles, sino los mismos de Pánfilo, que al intuir las innumerables riquezas que podrían sacar de Tenochtitlán, decidieron unirse a éste tras la escaramuza fallida… veamos:
Cortés se enteró de que le estaban persiguiendo y decidió adentrarse en el continente en busca de la capital azteca, así matando dos pájaros de un tiro: Por un lado se alejaba de sus perseguidores y por otro trataba de encontrar civilizaciones y riquezas.
Varias semanas después de que Cortés levantara un fuerte en Veracruz y capturara al mismísimo Moctezuma, llegaron noticias de que 18 navíos habían llegado al puerto. Eran Pánfilo y sus hombres, que además de venir a luchar contra Cortés, se encargaron de advertir a Moctezuma de que Cortés y sus hombres eran rebeldes de España.
Visto lo visto Cortés decidió dejar unos cien españoles para defender Tenochtitlán al mando de Pedro de Alvarado, e irse al frente de otros 300 a por Pánfilo. Cortés ganó la batalla, capturó a Pánfilo y todos sus hombres restantes se unieron a la causa de Cortés. Tan mal quedó Pánfilo de Narváez después de aquel suceso, que los conquistadores, cuando querían burlarse de alguien le llamaban pánfilo, y esta expresión ha llegado hasta nuestros días en España, donde a día de hoy se le sigue llamando Pánfilo a alguien torpe, tonto, etc.
Al Capone
Alphonse Gabriel Capone probablemente sea el gángster más famoso de todos los tiempos, y el culpable de que en los años 20 a Chicago se le conociera como una ciudad sin ley. Aunque nació y vivió sus primeros años en Brooklyn, pronto pasó a convertirse en la referencia número 1 del crimen organizado en Chicago, donde explotó toda su capacidad física e intelectual.Ya desde los primeros años de su vida se juntó con dos de las peores bandas jóvenes de Nueva York, los Brooklyn Rippers y los Forty Thieves Juniors. A los 14 dejó el colegio y se unió a una banda un poco más conocida: Los Five Points de Manhattan, donde conoció a Frankie Yale. Trabajando como portero para uno de sus bares, recibió la tan famosa cicatriz en la cara que tuvo toda su vida, producto de un navajazo.
San Bartolmé de las Casas
Al mismo tiempo que todos los conquistadores se dedicaban a hacer lo que les daba la gana con los indios, de entre los españoles había gente que no cesó ni un día en tratar de cambiar la suerte de aquella gente.
David Walker
Waterloo y el fin de Napoleón
No se puede decir que los ingleses no nos ayudaron a echar a los franceses de España durante la Guerra de la Independencia, pero tampoco se puede decir que los ingleses acabaron con Napoleón en Waterloo, porque más del 70% de las tropas desplegadas por los aliados eran alemanas. Sin embargo, los ingleses se atribuyen la victoria, quizás porque las tropas estaban al mando de Wellington y por el hecho de que no sólo habían participado en la última batalla contra el Imperio, sino que llevaban desde 1808 luchando en la península ibérica contra los mismos.
Toda la gente que murió en Waterloo, unos 120.000 soldados de ambos lados, nunca hubieran fallecido en aquellos campos si no hubiera sido por la ambición de Napoleón. El Enano Venenoso había sido abucheado ya en Francia y los aliados se ocuparon de mantener su título de emperador, a modo de mofa, para que lo usara exclusivamente en la isla de Elba, cerca de Italia, donde fue desterrado.
Pero el muy astuto, ante los rumores de que los aliados le querían trasladar a Santa Elena en el Atlántico, consiguió escapar de Elba y regresar a Francia, donde miles de franceses le recibieron con júbilo aceptando que volviese a ser emperador tras el 18 de Brumario, y donde consiguió reunir a un ejército de más de 100.000 hombres para volver a sus andadas e invadir los Países Bajos, donde estaba reunida la 7ª Coalición (Reino Unido, Rusia, Prusia, Austria, Suecia, los Países Bajos y varios Estados Alemanes).
Napoleón sabía que no tenía nada que hacer si la coalición recibía más apoyos y preparáse una ofensiva, por eso mismo fue Napoleón el que decidió atacar lo antes posible, sobre todo por el hecho de las repercusiones positivas que tendría una rápida victoria (volver a darle credibilidad y el tiempo suficiente para volver a armarse).
Pero no fue así. Ni la presencia de Napoleón en los campos de batalla evitó que tras unos duros enfrentamientos directos los franceses huyeran en estampida. Los únicos que se mantuvieron firmes fueron los caballeros franceses, La Guardia Imperial, que acabó prácticamente destruida. Pierre Cambrone pronunció la famosa frase de: ¡Mierda!…¡La guardia muere, no se rinde!
Al ver que los franceses se retiraban, los ingleses y alemanes les persiguieron. Estos últimos, bajo las órdenes de Blücher, lo hicieron durante toda la noche, capturando a miles de enemigos.












