Se armó la de San Quintín

En 1557 España tenía muchas tropas en Flandes, de entre ellas algunos soldados de los Tercios. Felipe II reinaba España y ante la noticia de que Enrique II había invadido el Reino de Nápoles bajo el mando del Duque de Guisa, ordenó invadir Francia, aunque las primeras batallas se libraran en territorio español en Italia, donde tenía muchas pertenencias, las cuales querían ser capturadas por los franceses desde Francisco I.
Tras varias batallas en Italia y Francia y con el ejército español de lleno en el país, el condestable Montmorency intentó entrar en la ciudad de Saint-Quentin, sitiada por los españoles. Su objetivo era ayudar lo antes posible a los sitiados, enviando parte de sus tropas en barca atravesando el río Somne, mientras dejaba el grueso de su ejército en el bosque de Montescourt. (más…)


«Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número»
En ningún momento quiero decir que pudimos haber ganado la batalla porque nuestra «Armada Invencible» no había sido renovada en 50 años y porque antes de la trifulca la peste amarilla acabó con más de la mitad de la tripulación de nuestros barcos, teniendo que recurrir a la contratación forzosa. Tampoco voy a decir que la culpa fue de los franceses y especialmente de Villeneuve, porque este artículo no va sobre la batalla en sí sino sobre lo que pasó en Tenerife 8 años antes, recurriendo a lo que los ingleses llaman «What If», es decir, ¿qué hubiera pasado si…. ?