El General Rafael del Riego no quiso usar ‘la mayor flota y ejército de ultramar’ de la historia de España para luchar en América porque consideraba que los americanos simplemente querían lo mismo que la mayoría de la población de la península ibérica: acabar con el absolutismo de Fernando VII y proclamar la Constitución de Cádiz. Querían limitar los poderes del Rey y garantizar que todo el territorio español y sus habitantes fueran iguales ante la ley. Que los americanos se conviertan en españoles. Y así lo quería también Riego y todos los liberales de España, que ya habían sido apresados con anterioridad por sus ideas en contra de la monarquía absolutista.
La decisión del General Riego de no ir a luchar a América y de quedarse en España en 1820 es uno de los episodios más importantes de la historia de España. Clave del inicio del Trienio Liberal (1820–1823), es una de las fases más intensas del conflicto entre el absolutismo y el liberalismo en la España del siglo XIX. Para comprender a fondo sus motivaciones, es esencial insertar este acto en su contexto histórico, ideológico y político, así como en el marco personal del propio Riego. A continuación se analizan, en profundidad, las razones políticas, ideológicas, estratégicas y personales que llevaron a Riego a rechazar la expedición a América y a iniciar en su lugar un pronunciamiento en suelo español.
Table of Contents
1. Contexto histórico: el final del absolutismo y la crisis del imperio
Tras el final de la Guerra de la Independencia (1808–1814) y la restauración de Fernando VII, España vivió un periodo de fuerte regresión política. El monarca restauró el absolutismo, derogando la Constitución de 1812 y persiguiendo duramente a los liberales. Este giro reaccionario coincidió con una profunda crisis del Estado español:
- Económica y social, debido a la destrucción causada por la guerra.
- Política, por la represión del liberalismo y la ausencia de consensos.
- Colonial, por el proceso acelerado de independencia de las colonias americanas, iniciadas con fuerza a partir de 1810.
En este contexto, el gobierno español organizó en 1819 una gran expedición militar con destino a América, concretamente a Venezuela y el Virreinato de Nueva Granada, para sofocar las rebeliones independentistas, que eran lideradas por figuras como Simón Bolívar. Esta fuerza se componía de entre 15.000 y 20.000 soldados, reunidos en Cádiz, San Fernando y otras zonas del sur, listos para embarcar.
2. Rafael del Riego: perfil de un militar liberal
Rafael del Riego era un oficial del ejército, con una clara formación liberal, influido por los principios del liberalismo constitucional y por las ideas ilustradas. Había participado en la Guerra de la Independencia y había sido miembro de la logia masónica, uno de los espacios donde se articulaban las ideas revolucionarias. Encarcelado por sus ideas políticas durante el reinado de Fernando VII, una vez liberado se integró en la expedición a América, pero con una intención distinta de la oficial.
Riego, al igual que otros oficiales liberales como Antonio Quiroga y José María Torrijos, veía con escepticismo —y hasta con abierta hostilidad— el propósito de embarcar miles de hombres para defender un imperio decadente, mientras en la metrópoli el rey oprimía las libertades fundamentales. Para él y sus compañeros, era incongruente exportar soldados a ultramar para «salvar» el imperio mientras la nación española vivía bajo la tiranía.
3. Razones ideológicas: la prioridad era la libertad en España
«Desde el punto de vista ideológico, Riego veía como un acto inmoral e inútil enviar tropas a América»:
- Primero, porque consideraba que los movimientos independentistas americanos no eran simples rebeliones, sino parte de un movimiento más amplio por la libertad, similar al de los liberales peninsulares. Luchar contra ellos sería luchar contra sus propios ideales.
- Segundo, porque entendía que la verdadera guerra que había que librar era en España, contra el absolutismo. Riego no quería defender un imperio injusto, sino contribuir a regenerar la nación mediante la reinstauración de la Constitución de 1812 y el Estado de derecho.
En este sentido, su negativa a embarcar no fue una simple insubordinación, sino un acto político deliberado, un pronunciamiento con fines claramente reformistas.
4. Razones estratégicas: oportunidad para el pronunciamiento
La situación en 1819–1820 ofrecía una oportunidad estratégica sin precedentes para un levantamiento militar. Las tropas estaban concentradas, desmotivadas, mal pagadas y esperando un embarque que no llegaba. Existía un malestar generalizado, tanto por las malas condiciones como por la falta de claridad sobre el objetivo militar.
Riego y sus aliados aprovecharon esta situación para ejecutar un pronunciamiento el 1 de enero de 1820 en Las Cabezas de San Juan (Sevilla), con un discurso que proclamaba el restablecimiento de la Constitución de 1812. El pronunciamiento no fue inmediatamente exitoso en términos militares —el levantamiento no se extendió con rapidez ni logró tomar ciudades clave al instante—, pero sí generó un efecto político dominó, obligando al propio rey Fernando VII a restaurar la Constitución el 9 de marzo de 1820 y abrir un periodo de gobierno liberal.
5. Razones personales y simbólicas: la figura del militar patriota
Riego también actuó movido por una dimensión personal y simbólica. Como militar, veía que su deber no era obedecer ciegamente al rey, sino servir a la nación, que en el ideario liberal ya no era el monarca, sino el pueblo soberano. En esta lógica, su negativa a embarcarse fue una reafirmación de su compromiso con España como proyecto constitucional, y no como aparato imperial autoritario.
Además, Riego aspiraba a convertirse en un símbolo de la regeneración nacional. Y lo logró: tras su pronunciamiento, se convirtió en un héroe popular, al punto de que durante el Trienio Liberal se popularizó el «Himno de Riego», que más tarde se asociaría con la Segunda República Española.
6. Reacciones y consecuencias
La reacción inmediata del rey Fernando VII fue de resistencia, pero finalmente tuvo que ceder ante la presión popular y la falta de apoyo militar. El pronunciamiento de Riego desencadenó una oleada de apoyo liberal por toda España, lo que provocó la apertura del Trienio Constitucional o Trienio Liberal (1820–1823), en el que se reinstauró la Constitución y se pusieron en marcha reformas modernizadoras.
Sin embargo, este periodo fue efímero. En 1823, una intervención de la Santa Alianza, liderada por Francia (los llamados «Cien Mil Hijos de San Luis»), restauró el absolutismo y Fernando VII volvió a gobernar con mano de hierro. Riego fue arrestado y ejecutado en 1823, pasando a la historia como mártir del constitucionalismo español.
Conclusión
La negativa de Riego a ir a la guerra en América y su decisión de quedarse en España responde a una convergencia de factores ideológicos, estratégicos y políticos, enraizados en el contexto convulso de la España de comienzos del siglo XIX. Para él, la defensa de la libertad y de la Constitución era más urgente que la preservación del imperio colonial. Pero es que además pensaba que los americanos pensaban igual que él, y que se les podría haber apaciguado simplemente con la disolución de la monarquía absoluta y la instauración de la constitución. Su acción, más que un acto de rebeldía militar, fue un gesto político de enorme trascendencia, que desencadenó una revolución liberal y colocó a España momentáneamente en el camino hacia la modernidad constitucional.





Leave A Comment