La llegada de Hernán Cortés

Hernán Cortés (1485/1547) regresó de las campañas de Italia, y partió en 1504 a la Isla de La Española (República Dominicana-Haití). Estuvo siete años ahí como plantador y funcionario colonial, antes de que partiera con Diego de Velázquez hacia la conquista de Cuba. Llegó, conquistó y al cabo de un tiempo le asignaron Alcalde de Santiago de Cuba.

Tras 7 años en Cuba en los que llegó incluso a estar preso por conspiración hacia el gobernador Velázquez, se las arregló para estar al mando de la Tercera Expedición, después de las de Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva, para descubrir la costa de Yucatán, que comprende los países actuales de México, Belice y Guatemala.

Velázquez fue el que le nombró para ir, pero en seguida se arrepintió y corrieron rumores de que volverían a apresar a Cortés. Ante estos rumores, Cortés fue listo y apresuró a sus hombres para partir lo antes posible. Consiguió agrupar a 600 hombres y se largaron en busca de nuevas tierras, oro y prestigio…

Partió de Santiago de Cuba el 18 de noviembre de 1518 pero no pudo abandonar las costas cubanas hasta el año siguiente (10 feb 1519), habiendo parado en Trinidad por falta de recursos. En total salieron 11 naves, 110 marineros, 518 infantes, 13 arcabuceros, 32 ballesteros, 16 jinetes  y 200 indios y negros aproximadamente. Por otro lado también hubo 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes

Los más destacados soldados fueron Alonso Hernández Portocarrero, Alonso Dávila, Diego de Ordás, Francisco de Montejo, Francisco de Morla, Francisco de Salcedo, Juan de Escalante, Juan Velázquez de León, Cristóbal de Olid, Gonzalo de Sandoval y Pedro de Alvarado. La mayoría de ellos habían luchado con Cortés en las campañas de Italia. Antón de Alaminos con experiencia en las dos expediciones anteriores, era el piloto oficial, que era el que guiaba el camino.

Llegaron a la isla de Cozumel y en 1511 las casualidades de la vida hicieron que se encontraran a Gerónimo de Aguilar, que había sobrevivido al naufragio del buque Santa María de la Barca en septiemebre de 1510. Aquí se produjeron los primeros contactos entre indios y españoles.

Del periodo entre 1511 y 1519 se sabe poco, pero el 14 de marzo de 1519 llegaron al rio Tabasco (Grijalva), cerca de la ciudad de Potonchán, donde tuvo lugar la Batalla de Centla, en la que supuestamente los españoles demandaron entrar en la ciudad y no les dejaron entrar. A cambio les dieron agua y comida pero a Cortés no le pareció suficiente. Los indios maya-chontales atacaron en masa hasta que quedaron perplejos por la figura del jinete, montado a caballo (pensaban que el caballo y el hombre formaban un solo hombre centauro) y los arcabuces y cañones. Al ver la superioridad tecnológica de los españoles, se retiraron.

Tras esta batalla que causó un profundo respeto mutuo, las autoridades de Tabasco enviaron ofrendas a Cortés, las cuales aceptó. De este pueblo salió la conocidísima Marina o Malinche, que acabó siendo amada de Cortés e intérprete.

El 25 de marzo de 1519 fundó la villa de Santa María de la Victoria y el 22 de abril del mismo año Veracruz. Se alió con los Totonacas, que habían accedido a cambio de la libertad una vez acabada la supremacía del Imperio Azteca. Y aquí, es cuando aparecen los primeros rumores sobre un tal Moctezuma, emperador del Imperio Azteca. Envió varias canoas con regalos de bienvenida, pero Cortés insistía en querer ver al emperador o Tlatoani, pero Montezuma se negaba…

El 16 de agosto de 1519, Cortés decidió iniciar su marcha hacia el corazón del Imperio Mexica, con un total de 13.000 guerreros totonacas, 400 soldados españoles con armas de fuego y 15 caballos. Muchos libros hablan también de la presencia continua de perros acompañando a Cortés en sus conquistas, habiendo sido entrenados para matar…

Llegó hasta Tlaxcala, pueblo completamente opuesto a los ideales políticos e idiosincracia de Tenochtitlán. Tlaxcala en el siglo XVI era una confederación de estados independientes gobernados al unísono por un Senado. Es decir, Tlaxcala demostró ser más avanzada política y democráticamente que muchas ciudades del mundo en el mismo siglo…

No en vano Tlaxcala era el enemigo número uno de los aztecas antes de que llegaran los españoles. Los tlaxcalenses y los españoles no tardarían en forjar una fuerte alianza para acabar con la supremacía azteca. Probablemente sin la ayuda de Tlaxcala, Cortés y sus hombres nunca pudieron haber escapado tras La Noche Triste, ni hubieran logrado la conquista de Tenochtitlan, ni mucho menos la Conquista de México.

Inicialmente los tlaxcaltecas batallaron en repetidas ocasiones ante los veteranos de guerra españoles, que en aquel momento eran la mejor infantería del planeta, muchos de ellos miembros de los Tercios de Flandes. Al reconocer su superioridad, los tlaxcaltecas decidieron ofrecer la paz y acabaron aliándose.

Tras esto vino la Matanza de Cholula, un pueblo supuestamente aliado de los aztecas, que presuntamente había planeado realizar una emboscada a Cortés, quién ante semejante rumor, decidió atacar él primero con todo lo que tenía y matando incluso a civiles desarmados dejando un total  de unos 6.000 muertos. Tras esta matanza, Cholula se hizo aliada de Cortés, quizás a la fuerza…

El 24 de mayo de 1520, Cortés tuvo que enfrentarse hasta con los propios españoles, pues el gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, mandó a Pánfilo de Narváez y sus hombres a capturarle por haber partido de Cuba sin su supuesto permiso…

Puede seguir leyendo el siguiente capítulo en La Conquista de Tenochtitlan o leer alguno de los otros episodios de La Conquista de México.

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